Cosas viejas. Esas que nos regalaron cuando éramos pequeños, que tanto nos gustaban y que al final acaban guardadas en el más remoto rincón de nuestro cuarto.
Tan curioso es que pasen del primer puesto al último en nuestras prioridades como la cara de asombro cuando volvemos a reecontrarnos con ellas.
Miles de recuerdos que te hacen revivir lo que un día tenías como prioritario e importante y te das cuenta de cómo cambian nuestros intereses.. primero solo nos preocupaba el presente, jugar y jugar. En cambio, ahora nos preocupa luchar por nuestro futuro, por lo que un día llegaremos o no a ser.
Esos minutos en los que te hacen recordar, piensas que te gustaría volver a ser niño, para preocuparte solo de quién será el próximo juguete con el que vamos a jugar y como mucho con quién jugarás mañana.
Ces't la vie. La vida está llena de preocupaciones que varían con el paso de nuestros años.

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